Allá en lo alto del monte Ashigara, donde los cedros crecían muy juntos y el musgo era suave como una manta verde, vivía un niño llamado Kintaro. Su pelo era largo y negro, y llevaba un haragake rojo, un pequeño peto de tela atado alrededor de la barriga.
Narrado en sueco, inglés, noruego
Texto para leer en español, inglés, sueco, noruego, danés, finés y alemán.