Lejos, donde la Ruta de la Seda serpenteaba entre montañas polvorientas, se hallaba la ciudad de Samarcanda. Al anochecer, su bazar olía a cardamomo, a pan caliente y a telas recién teñidas.
Narrado en sueco, inglés, noruego
Texto para leer en español, inglés, sueco, noruego, danés, finés y alemán.